miércoles, 14 de mayo de 2008

60 años de una ocupación, una guerra y un exterminio

«Nosotros no podemos celebrar el nacimiento de un Estado fundado en el terrorismo, masacres y la expulsión de su tierra de otro pueblo» —The Guardian, Londres, declaración de un centenar de intelectuales judíos, mayo de 2008—.

Efectivamente, hoy celebra el Estado de Israel su 60 aniversario y la frase arriba citada creo q no podría ser más apropiada. A la vez que esto se celebra se conmemora también la subyugación de otro pueblo, el palestino.

A la llegada al poder del actual presidente del gobierno español, el socialista J. L. Rodríguez Zapatero, prometía ante las Naciones Unidas, es decir, no ya sólo ante los españoles sino ante el mundo entero, el luchar por la defensa de los derechos de los pueblos saharaui y palestino. El primero lo intercambió por beneficios pesqueros en los caladeros marroquíes que, sin embargo, se sitúan en las costas del territorio del Sahara; por el segundo todavía no se sabe que le han dado.

El drama palestino es, sin lugar a dudas, el mayor drama humanitario del mundo. Conflictos de hambre hay seguramente más dramáticos en muchas zonas de África, sin embargo, el crimen contra el Pueblo palestino es además un conflicto armado, un problema político de gran envergadura que tendría que hacer actuar no a UNICEF sino a la ONU. He aquí la diferencia.

El conflicto, sin embargo, se ha acallado sensiblemente por parte de los medios, que cada vez miran menos hacia lo que ocurre en Oriente Próximo, bien dedicándole menos espacio —tendencia muy generalizada en lo que a las noticias internacionales se refiere— bien confundiendo al público con lo que allí sucede. Esto, no obstante, viene siendo tradición en el trato de la información, pues lo único que el espectador detecta es un vago y muy poco analítico “están locos todos”, a lo que cabría añadir un “en igual medida”.

En opinión del historiador británico Eric John Hobsbawm —el intelectual más conocido de Gran Bretaña—, Oriente Próximo es la zona más inestable actualmente del planeta y el factor mayor de inestabilidad, además de la acción geoestratégica de occidente —especialmente de EE.UU.—, es el Estado de Israel, el mayor aliado estadounidense en la zona junto con Turquía, otro socio que también se las trae y el genocidio practicado actualmente contra el Pueblo kurdo es cuanto menos digno de mención y condena internacional —Turquía es en la actualidad el país que más armamento recibe de Estados Unidos en el mundo junto con el Estado de Israel—.

Alguien podría pensar que si ningún Estado condena a Israel será porque, como se nos dice insistentemente por parte de su propia administración y la estadounidense, es porque “tienen derecho a defenderse”. Israel es el único Estado del mundo que nunca ha cumplido ni una sola resolución de la ONU. Pese a no tener una gran trascendencia mediática, hay toda una larga serie de países que condenan las atrocidades que este Estado practica en nombre de su “propia existencia” y toda una serie de destacados personajes y cargos que así lo hacen, pese a no tener su espacio en los medios de comunicación occidentales.

Así, Louise Arbour, alta comisionada de Naciones Unidas de Derechos Humanos, en julio de 2006 decía algo tan áspero como que “Los dirigentes israelíes deberían ser acusados de crímenes de guerra”. ¿Por qué tan radical condena a las acciones israelíes y no así a las acometidas por los milicianos palestinos? Evidentemente, no es comparable el terrorismo que practican unos, con el que realizan otros. Sin más. Todo tiene sus matices y aquí no sólo merece la pena remarcarlos, sino que es un deber imprescindible hacerlo.

El territorio de Palestina correspondía a un pueblo que llevaba en él habitando durante miles de años y que, en la actualidad y desde hace ya 60 años, le ha sido arrebatado. La lucha del Pueblo palestino es la de un pueblo por su independencia. En España, si se celebra la “guerra del francés” —por mucho siglo XIX que sea— no debiera discutirse la lucha palestina. Las guerras de liberación son guerras que, guste o no, incluso el mayor pacifista ha de estar de acuerdo con ellas. No se discute, o no debiera discutirse, la lucha armada del Pueblo iraquí contra la ocupación de las potencias del mundo denominado occidental y especialmente de Estados Unidos nuevamente.

De igual forma, no es lo mismo el terrorismo de Estado —jamás así llamado por los medios de comunicación­ practicado por el Estado de Israel, en el que se emplean tanques, alta tecnología y todo el aparato gubernamental represivo como el derribo sistemático de las casas de los familiares de milicianos muertos en acciones contra la ocupación israelí. Muchas son los que piensan que el fanatismo religioso es el que hace a los suicidas palestinos autoinmolarse con tal de llevar a cabo su misión. Y yo me preguntaría ¿qué clase de fanatismo, uno similar al visto estos días en las fiestas del Rocío en Andalucía? Una persona, si está desesperada como lo está el Pueblo palestino es capaz de eso y de mucho más. Ese mucho más es cargar con el peso de una guerra que dura ya 60 años y que es, sin matiz alguno, un frente abierto. ¿Qué hace que no sea declarado conflicto armado? Simplemente la falta de reconocimiento al más que legítimo Estado palestino y que, de modo más secundario, la diferencia entre unos y otros en cuanto a lo que cuestión militar se refiere hace más que difícil que la opinión pública pueda verlo así. Supongo que sería distinto si ambos contasen con tanques y no unos sólo con kalahsnikov.

Golda Meir, primer ministro israelí de 1969 a 1974, apuntó en su día una frase que viene a ilustrar perfectamente la realidad en la zona: “¿Cómo vamos a devolver los territorios ocupados? No hay nadie a quien devolvérselos. No hay tal cosa llamada palestinos”. Sin embargo, ante este tipo de posturas cabría recordar el muy sabio dicho popular de “el que siembra vientos, recoge tempestades”.

La guerra sin embargo se adivina interminable por lo que convendría, de una vez por todas, tratar de llegar a una solución que ponga fin al conflicto y establezca una salida acordada. No estaría mal comenzar por lo que la mayoría de palestinos piden junto con muchos otros intelectuales del mundo y que, en palabras de todo un rabino como Yisroel David Weiss merece especial atención: “los sionistas utilizan el Holocausto en beneficio propio… El sionismo no es judío sino una agenda política… Lo que queremos no es una retirada a las fronteras de 1967, sino una retirada de todo lo que está incluido, de manera que el país puede ser de nuevo de los palestinos y nosotros podamos vivir con ellos”. Ojalá todos pudieran verlo así y lo único que es claro es que ambos pueblos han de poder convivir.

Hace poco tuvo lugar el salón del libro de Turín y el invitado de honor resultó ser israelí; una amiga que conocí hace poco en esa misma ciudad me lo contaba y decía sentirse indignada por este hecho. Desde luego, por mucho menos de lo que hace Israel, a otros Estados se les aplican condenas y bloqueos que a este Estado criminal ni se imagina poner en práctica. Por mi parte, y creo que de buen criterio, suscribo la opinión de Aaron Shabtaï manifestada en una carta que el escritor —de origen israelí— redactó a fin de explicar su posterior negativa a participar en el Salón del Libro de París de este mismo año de 2008 en el que Israel fue el país invitado: “no creo que un Estado que mantiene una ocupación y comete cotidianamente crímenes contra civiles, merezca ser invitado a ninguna semana cultural… Es un acto bárbaro travestido cínicamente de cultura”.

7 comentarios:

Pilar dijo...

Sí, la verdad es que este es un conflicto que no tiene visos de acabar ni pronto ni bien... En cualquier caso, en España la visión que se ofrece desde la prensa no es ni mucho menos favorable al punto de vista israelí, o al menos a mí me lo parece. Vamos,que por ese lado, no tendremos "queja".
Por otro lado, israelíes que trabajan por la paz también los hay, y no creo que haya que excluirles del mundo de la cultura simplemente por su pasaporte...

¿No crees que una buena solución sería la creación de dos estados?

Besotes

John Cornford dijo...

No es pro israelí, efectivamente y ni mucho menos la visión que en España se tiene del conflicto, pero no es tampoco ni mucho menos condenatoria, que es como debiera ser. La copla q todos asumen al final, a mi juicio, es q ambas actuaciones (israelíes y palestinas) son condenables, y no creo q se puedan meter a las dos en el mismo saco.
Por otra parte, el escritor q precisamente reusaba participar en el salon del libro de parís (y creo q asi lo he puesto) es precisamente israelí, lo cual sorprende pero tambien le honra. Las citas, salvo la de la comisionada para los DDHH de la ONU, creo q son todas de israelíes o judíos, por lo que son autocríticas muy duras y, por lo tanto, muy honestas.
La creación de dos Estados creo q es la unica vía, pero no pasa esto por controlar Israel más del 80 por ciento del territorio palestino y la Franja de Gaza debe ser liberada y desmilitarizada ipso facto y Jerusalén debe ser la capital de Palestina, no la de Israel q es a lo q éstos aspiran.
Está claro q tienen q negociar una salida pacífica, pero no pueden eludir de las negociaciones a Hamás, q claro q es un grupo político terrorista, pero no es más integrista q la actual política israelí para con el pueblo palestino y ésta obtuvo el 30 por cien de votos en unas elecciones libres, por lo q no se puede decir q no se negocia con ella. Si la política israelí no fuera, sin más, de "exterminio" Hamás nunca habría obtenido tantos votos, puesto q en Gaza fue elegida por abrumadora mayoría y no es casualidad dada la situación q vive esta región.
Hablar sí, pero sin excluir y con intenciones de alcanzar una solución pacífica y eso pasa por reconocer al Estado de Paletina para q hay igualdad jurídica con las partes.
En cualquier caso, complicado está.

besotes.

Pilar dijo...

Coño!Es que habia leido mal, habia leido que el salon de Paris habia excluido al israeli, no que este se había autoexcluido! Los gazapos de leer deprisa....

Silvia dijo...

No sólo controlan y quieren seguir controlando la mayor parte del territorio sino que controlan el agua potable, la electricidad, los suministros de alimentos más básicos, las carreteras... Sólo basta en pensar que el territorio de Palestina/Israel se podría recorrer en coche en 2 horas. Pues como consecuencia de los controles israelíes se tarda unas 10 horas. Y ni hablemos del muro...

Hace pocas semanas echaron un documental muy bueno en Documentos TV acerca de las ocupaciones de tierras en Gaza. De como terrenos que eran de propiedad privada palestina (no de la Autoridad) eran ocupados por los colonos. Y cuando los palestinos intentaban por medio de los Tribunales israelíes recuperarlos, te puedes imaginar cual era la respuesta. Sólo se me ocurre para definirlo como lamentable y desesperanzador.

Un beso!

PD: Ah! y respecto de la ONU matizar que aunque EEUU sí que firma alguna de las resoluciones no es vinculante, ya que nunca firma los protocolos que son los que aplican las resoluciones.

Pilar dijo...

Todavía ayer me daba la risa escuchando a Bush diciendo que antes de que terminara su mandato habría un estado palestino,jajajaj ¿De cuantos metros cuadradros dice?????

John Cornford dijo...

Si, es tristemente gracioso por lo hipócrita que suena y por venir de un padece el mayor caso de idiocia que se le recuerda a un presidente norteamericano desde Ronald Reegan.
Esto, para colmo, dicho justo después de reconocer a Israel como "el pueblo elegido". A mí estas designaciones bíblicas me resultan molestas e inquietantes... ¿elegido para qué?

maestra dijo...

Gracias, "John", por todo el blog y por abordar tan bien y con rigor este tema.
Es muy doloroso ver y oir celebrar algo que ha sido tan trágico para millones de palestinos y lo sigue siendo 60 años después!
Tener que sufrir que se den premios Principe de Asturias al sionismo disfrazado de víctima, utilizando políticamente el holocausto como denuncian algunos supervivientes. O ver como se trata de educar a los niños y jóvenes en el respeto a los DDHH estudiando y acercándoles, no a lo que pasa en Gaza o en los campos de refugiados de Líbano sino en el holocausto nazi.
S. Alba Rico nos ayuda a entenderlo en varios artículos: "Víctimas, enemigos, terroristas" o "Chatila o la vida extraterrestre"
En España hay una sensibilidad y simpatía pro-palestina pero el gobierno no está a la altura. En Octubre han hecho fracasar un "Foro por una Paz justa" invitando a sionistas declarados y logrando boicotear la celebración del Foro.
A un médico palestino que estuvo en Gijón el año pasado le costó un infarto y la vida. Dr. Maslamani, su entierro en Jerusalen fue una manifestación que desafió al ejército y le llevó, en un acto laico, hasta la explanada de las mezquitas. Era un luchador del FPLP.
Desde Asturias, Gracias.