martes, 11 de enero de 2011

Democracia y lucha de clases en la antigüedad

Con la victoria de los no propietarios en Atenas la palabra “democracia” adquirió un nuevo significado. Antes “el poder de la mayoría más pobre” era entendido tan sólo por contraposición con la aristocracia y con el reducido grupo de los ricos. En este sentido, la constitución de Clístenes, que sancionaba la supremacía política de las clases medias, pero que garantizaba también a las capas más pobres el derecho de voto en la asamblea popular, era también una democracia. Desde el 461, sin embargo, los atenienses y sobre todo los griegos de ideas avanzadas concibieron como verdadera democracia sólo el sistema político capaz de garantizar efectivamente a la mayoría de los pobres el ejercicio del poder. El régimen político en el que es la clase media la que detenta el poder fue denominado, más bien, desde entonces, el “dominio de la minoría”, es decir, “oligarquía”. Sin duda ya se había hecho imposible ocultar el poder real de la clase media bajo la ficción democrática del derecho de voto generalizado, porque las masas populares habían madurado ya su conciencia de clase. En consecuencia, si se hubiese querido restaurar el régimen político en vigor en Atenas durante la época de Clístenes, Temístocles y Arístides, esto no hubiera podido alcanzarse sino es mediante una represión violenta de los no propietarios y de una limitación expresa del derecho de voto.

Arthur Rosenberg, Democracia y lucha de clases en la antigüedad, El Viejo Topo, 2006, pp.92-93.

2 comentarios:

R.A.F.A.E.L. dijo...

Esto mismo, con menos palabras, es lo que dijo Fidel hace pocos años a propósito del concepto de democracia.

Con Rousseau, por vez primera, se reconoce que en una sociedad de desiguales no puede hablarse de gobierno del pueblo.

Karl Marx dejaría claro en su tiempo que en una sociedad esclavista como la de la polis ateniense había realmente una plutocracia y no se concebía ni de lejos el sufragio universal.

En la actualidad, mientras existan listas cerradas, falta de rendición de cuentas por parte de los cargos electos y no revocabilidad de los mismos sólo podemos hablar de dictadura del capital en nuestro espacio sociopolítico.

Buen blog me ha parecido éste. Lo visitaré con frecuencia.

¡Salud!

John Cornford dijo...

Muchísimas gracias por el cumplido, se agradecen tan enormemente como el comentario, que ya ves que por desgracia no abundan.

El libro de Rosenberg es realmente bueno y lo recomiendo enormemente, por la sencillez de estilo y claridad que tiene.

La separación entre el discurso de a quién se dirige el sistema de Gobierno y la praxis de hacia quienes realmente se gobierna es cada vez más acusada y, si bien formalmente se le puede seguir llamando democracia, no es LA democracia, sino una cualquiera con pocos puntos coincidentes con la idea original de ésta.

Con sistemas como este, no me extraña en absoluto el desencanto existente en los países del antiguo bloque socialista hacia sus actuales "regímenes parlamentarios".

¡Salud!